De qué lote salió cada cosa, sin cuadernos
Cada entrada de mercancía queda con su lote, su proveedor y su caducidad. Cuando produces, gramo apunta qué lotes se consumieron en qué elaboración. Hacia atrás y hacia delante, enlazado.
Por qué duele
La trazabilidad solo se pone a prueba el día malo: una alerta de un proveedor, una inspección, un cliente que dice que algo le sentó mal. Ese día, un cuaderno con la letra de tres personas distintas no es un sistema, es una tarde perdida y una respuesta que no convence a nadie.
Cómo lo resuelve gramo
El lote entra con la factura
Si el albarán trae lote y caducidad, se guardan al subirlo. No es un paso aparte que haya que acordarse de hacer: es el mismo momento en que registras la compra.
La producción consume lotes concretos
Al cerrar un parte de obrador queda escrito qué lote de harina y qué lote de mantequilla fueron a esa hornada. Eso es lo que convierte una lista de compras en trazabilidad de verdad.
Hacia atrás y hacia delante
Desde un lote de proveedor puedes ver todo lo que salió de él. Y desde una elaboración, de qué lotes vino cada cosa. Las dos direcciones, que es lo que pide el 178/2002.
Caducidades que avisan antes
Lo que está a punto de caducar aparece antes de que sea tarde, no cuando lo encuentras al fondo de la cámara.
Preguntas frecuentes
- ¿Cumple el Reglamento 178/2002?
- Está pensado para eso: identificar proveedor y lote de cada entrada, y poder seguir el rastro hacia delante. La norma exige poder responder, y esto es lo que te permite responder.
- ¿Tengo que apuntar los lotes a mano?
- Si vienen en el albarán, no: se leen al subirlo. Cuando el proveedor no los pone, se pueden escribir a mano o escanear la etiqueta del producto.
- ¿Cuánto tardo en responder a una retirada?
- Lo que tardes en buscar el lote. La respuesta está montada, no hay que reconstruirla.
Sigue por aquí
Pruébalo con una factura tuya
Sube la última de tu proveedor y mira lo que sale. Treinta días gratis, sin tarjeta.
Empezar gratis